Reflexión: Valor de lo andado.
No sé si recordáis la entrada “Valor
de lo andado”, publicada el 30 de Septiembre. Tuvo su orígen este
verano mientras seguía algunos deportes en los Juegos Olímpicos. Me
quedé perpleja al observar el triste desconsuelo de buena parte de
los atletas que obtenían una medalla de plata. Realmente, la rabia
de quien quedaba en cuarta posición y perdía opción a medalla,
aunque me parecía cuestionable, podía entenderla, pero ¿la de los
medallistas de plata?... ¡si lo que habían alcanzado era admirable!
Hoy, gracias a un estudio de Medvec,
Madey y Gilovich realizado en 1995, [1], he visto algunas claves que
me han ayudado a entender mejor qué les estaba pasando. Se trata del
pensamiento contrafáctico y consiste en plantearnos
alternativas a lo que ha ocurrido, es decir: “qué habría ocurrido
si...” Este pensamiento contrafáctico puede adoptar dos formas:
imaginar alternativas mejores a las ocurridas (pensamiento
contrafáctico al alza) o peores (pensamiento contrafáctico a la
baja). Dependiendo de que sea al alza o a la baja generará
perjuicios o beneficios.
En el caso de los atletas que quedan
segundos, la pérdida “por poco” de algo importante, como es la
medalla de oro, puede generar una gran frustración por la idea de no
haber conseguido algo mejor que ha estado muy cerca (pensamiento
contrafáctico al alza). Sin embargo, los competidores que quedan en
tercer lugar, suelen tener más presente lo cerca que han estado de
no haber conseguido medalla (pensamiento contrafáctico a la baja) y,
por ello, sus sentimientos positivos de satisfacción se potencian.
Cuanto mayor sea la importancia del suceso, más intenso será este
mecanismo de pensamiento.
Ahora sería un buen momento para
reflexionar sobre el poder que pueden tener nuestros pensamientos
sobre nosotros mismos y como nos pueden catapultar a lo más alto o
hundir en lo más profundo. Deberíamos esforzarnos por ser cautos y
no dejar que sean los pensamientos los que nos gobiernen, sino
nosotros los que los gobernemos a ellos. Árdua tarea, pero merece la
pena esforzarse.
[1] Medvec, V. H., Madey, S. y
Gilovich, T. (1995). When less is more: Counterfactual thinking and
satisfaction among Olympic medal winners. Journal of Personality and
Social Psychology, 69, 603-610.