Doce años hace y cinco meses
que vientos truncados al alma
semillas de cambio trajeron
en los prados de hierbas altas.
Las pálidas flores de Marzo
en lechos fríos de hojarasca
se estremecían con el viento
bajo una lluvia que quemaba.
Humo vil que el viento disipa
llevándose lazos del alma,
dejando abiertas cicatrices
con las nieves yaciendo en cama.
Cambio de rumbo de olor viejo
desvanecía al que alejaba
y en la luz tenue, la fría sombra
marchitar quiso a quien quedaba.
Las tormentas lavan el cielo
y el granizo el camino allana.
En el río flotan las penas
y el viento seca las lágrimas.
Los soles dulces de invierno
traen de vuelta calor al alba
y con la luz clara del día
se ve sin duda a quien no estaba.
Es sólo la vida y sus ciclos
que traen lazos nuevos al alma,
y a cambio, los nudos profundos,
sin piedad, un día nos arrancan.
Con cariño a todos los que vimos irse, en especial a Estrella y Manuel.