martes, 5 de agosto de 2014

La fuerza de sus llamas

La fuerza de sus llamas. (S Alonso) Dibujo a pastel.
Esa pasión escondida
en otro tiempo olvidada
vuelve hoy a mi recuerdo
con la fuerza de sus llamas.

Entrelazaste mis días
congelándome en la noche
y hoy amarte ya no puedo
sin que mi alma se tronche.

En una sombra el recuerdo
se vuelve y se desvanece
en susurros sin futuro
y sin sol cuando amanece.

viernes, 25 de julio de 2014

¡Cuánto tiempo...!!!

Este año, 2014, está siendo un año interesante para mi. Nada fácil, la verdad, pero interesante. En Septiembre pasado comencé mi formación en Terapia Gestalt. Además del tiempo que necesita (que, tristemente, ha repercutido en todas las actividades que antes hacía por hobby, entre ellas Estrella Fugaz) lo más interesante, y lo más duro en el momento de ser vivido, es ese "remover todo" desde los cimientos que supone el aprendizaje vivencial, atravesando heridas aparentememte cerradas porque tenemos olvidadas y apartadas, pero que empiezan a doler en cuanto nos acercamos.

En ese estado "removido", junto a la menor disponibilidad de tiempo libre, no he tenido la energía necesaria para Estrella Fugaz, aunque he estado tan entregada a lo que hacía que ni me daba cuenta... ¿Más de siete meses desde la última publicación??? Uff!! ¡qué rápido han pasado!

Ahora miro atrás y veo el paso turbulento y vertiginoso de estos últimos tiempos y me sobrecoge. Cuántos viajes he emprendido casi sin salir de casa, cuántos lugares he visitado casi sin salir de mi interior, cuánto trabajo el deshacer nudos de toda un vida... Miro atrás y veo a mis compañeros de viaje: los que fueron y ya no están, los que acompañaron en determinados momentos y los que están actualmente, todos ellos espejos, y no bastones como antes creía. Cuánto he cambiado en este viaje que continua...

¿Y Estrella Fugaz? ¡Buena pregunta! No puede ser lo que era porque yo ya no soy quien era. Pues justo eso: readaptándonos a cada presente, a la realidad de cada momento...

Hubo un tiempo en que estudié para ser arquitecta. No terminé la carrera porque la vida me llevó por otros caminos; un poco a la fuerza primero y tremendamente convencida y feliz de la oportunidad después. De mi etapa de arquitectura aún me quedan influencias y, ahora que mi camino es la psicología, tiendo a veces a ver a las personas como casas, con su estructura, sus capas funcionales, las superficiales... tanto a nivel físico como emocional. Y, viéndome así, yo me tenía por una casa normal, con algunas fisurillas pero las normales que ocurren por el transcurso del tiempo. ¡No os imaginais mi sorpresa al ir levantando capas estos meses! He ido descubriendo cosas de las que no tenía ni idea, aunque parezca difícil de creer. Por seguir con el símil arquitectónico, donde parecía que habría fisuras profundas no había más que fisuras superficiales y donde aparentemente estaba todo bien me he encontrado con algunos elementos estructurales en un estado delicado. Luego he descubierto que es muy común en nuestra apresurada vida actual: vivimos enajenados de nosotros mismos, consumidos por las prisas, las obligaciones... todo un mundo de estímulos que nos bombardean desde fuera y hacen tanto ruido, que olvidamos conseguir el silencio necesario para escucharnos a nosotros mismos.

Después de este viaje de trabajo hacia mi propio interior que ha sido mi primer año de formación en terapia Gestalt puedo decir contenta que muchas cosas se han puesto en su sitio y que no me asusta que me quede mucho trabajo por delante: es tarea de toda una vida y estoy feliz de asumirla, de vivir mi vida tan plena y conscientemente como merece ser vivida, trabajando siempre para construir (de alguna forma mi primera vocación profesional no iba desencaminada...) ;)

¿Y Estrella Fugaz? Pues iremos viendo... en algún sitio, de alguna forma, encajará: ¡seguro!.


sábado, 18 de enero de 2014

Todo es posible


Dibujo de mujer al viento. S Alonso 2014.

La mañana no era tan fría como la del día anterior. El cielo, gris plomizo, dejaba a ratos caer gotitas diminutas que lo iban impregnando todo poco a poco.

Yo observaba las hojas pasar, como pasan los meses, los días, las horas... Sentía que cada soplo de viento se llevaba un pellizquito de mi vida que quedaba esparcido por el campo, como aquellas hojas semimarchitas igualmente dispersadas por el viento. Aquella sensación me inquietaba: ¿en qué se convertirían esos trozos de mi vida salpicados por distintos lugares? ¿En flores? ¿En hierbas? ¿Alguno crecería como un árbol enorme y robusto?

La posibilidad de una vida tenue cuyos pedacitos solo produjeran semillas de flores en mi propio jardín me parecía triste y vacía. Es cierto que en apariencia sería el modo más hermoso de vivir: rodeada de pequeñas flores de muchos colores. Pero con el tiempo mi mirada buscaría el horizonte, aquel lugar que mis flores nunca alcanzaban. Sabía que para llegar allí debería moverme por terrenos difíciles en los que me costaría avanzar y que tenía que subir a la más alta montaña que mis fuerzas me permitiesen. Y esa era otra; mis fuerzas... ¿de dónde las sacaría? Me sentía pequeña, débil, vencida antes de empezar.

El viento se detuvo un momento a observarme.

   - ¿Qué te ocurre?- preguntó.

   - No estoy segura. Quiero ir a alguna parte pero no sé cómo ni qué debo llevar.- Repondí – Tengo miedo a perderme en el camino y no llegar a ningún sitio.

   - Para llegar a alguna parte hay que comenzar a andar y tu permaneces ahí de pie, parada - me dijo el viento.

Sus palabras me impactaron como una piedra golpeando un cristal.

   - Siempre serás capaz de mover un pie para dar un paso, de sentarte a descansar el tiempo que necesites o de cambiar de dirección las veces que consideres oportuno – oí que susurraba su voz mientras se alejaba - Siempre seras capaz de inspirar y expirar amor cada día, de encontrar y vibrar con la belleza que hay a tu alrededor, de encender tu luz por grande o pequeña que sea... de sentir la plenitud que te irá marcando el camino.
O puedes quedarte agazapada, esperando escondida, observando cómo tu vida se deshace en pequeños trocitos esparcidos por el viento...
Todo es posible.

sábado, 21 de diciembre de 2013

Espinas de zarza

Espinas de zarza. Pastel sobre papel. S. Alonso.


¿Dónde estás, alma perdida?
En el pozo del recuerdo,
donde el viento del otoño
llenó de escarcha mi pelo.

¿Dónde estás risa dormida?
En las espinas de zarza,
donde muere la alegría
de nuestra ilusión truncada.

¿Dónde estás pasión robada?
En los llantos del abismo,
donde mi corazón sangra
olvidando su destino.

Pues sin tu alma y tu sonrisa
y sin corazón latiendo
dime, entonces ¿quién habita
en tu magullado cuerpo?

El recuerdo no es presente;
las espinas, inventadas,
y la herida, aunque profunda,
debería estar sanada.

Al vivir en el pasado
el presente se te escapa
y el futuro nunca llega
porque muere en tu mirada.


domingo, 17 de noviembre de 2013

SI (Rudyard Kipling)

Estas palabras cruzaron conmigo hace muchos, muchos años. Ahora lo han vuelto a hacer y me he dado cuenta de que entonces no fui capaz de entender realmente. Ahora sé que todavía hay cosas que no termino de asimilar, muchas resistencias por trabajar y es necesaria una gran constancia para poder avanzar... Ahí estamos y es un camino precioso.

SI (Rudyard Kipling)


Si puedes mantener en su lugar la cabeza cuando a tu alrededor
todos han perdido la suya y te echan la culpa;
si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta sus dudas;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no te domina el odio,
y aún así no pareces demasiado bueno o demasiado sabio.

Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho
tergiversada por malhechores para engañar a los necios,
o ver como se rompe todo lo que has creado en tu vida
y agacharte para reconstruirlo con herramientas maltrechas...

Si puedes amontonar todo lo que has ganado
y arriesgarlo todo a una sola carta; y perderlo
y comenzar de nuevo por el principio
y no decir ni palabra sobre tu pérdida;
y si puedes forzar tu corazón, tus nervios y tus músculos
para seguir adelante mucho después de que hayan perdido su fuerza, y resistir cuando no haya nada en ti
salvo la voluntad que tes dice "¡Resiste!".

Si puedes hablar con la multitud y conservar tu virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni amigos ni enemigos pueden herirte,
si todos cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el inexorable minuto
con sesenta segundos que valieron la pena recorrer...

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Nerea y Poseidón.

Nerea y Poseidón modelados en Fimo por Sonnatella.


A mi querida amiga Alicia en el día de su boda...
 
Nerea se acercó a la orilla del mar atraída por unas olas que parecían susurrarle algo. Quedó allí largo tiempo mecida por sus recuerdos, saboreando el instante mientras escuchaba las melodías del mar que tan profundamente habían calado siempre en su interior.

Fue entonces cuando Poseidón se percató de su presencia. Se quedó como absorto observándola con atención y quedó prendado de su belleza, su fuerza y la bondad en su corazón. Dejándose guiar por su instinto se acercó a ella y sus miradas se cruzaron en un instante infinito. Ambos entendieron sin mediar palabra.

El viento les trajo un ramo de violetas y los dos unieron sus manos al calor de sus corazones. Al instante, toda la fuerza del océano se abrió ante ellos para siempre.



sábado, 24 de agosto de 2013

Estrella


Foto de estrella

Hoy hace justo cien años del día en que su madre dio a luz. Tuvo una preciosa niña rubia y redondita, pero la sorpresa para todos vino cuando, detrás de ella, nació su hermana melliza. Era esta también una niñita rubia pero más pequeña y delgadita. Parecía tan agotada que su tío el médico, que fue a verlas esa tarde, la miró y dijo:

- ¡Pobre pequeña! Parece una estrellita del cielo. Quizá debería llamarse así, Estrella, porque lo más probable es que, como ellas, brille esta noche y se apague al llegar el día.

Efectivamente la llamaron Estrella, pero no sabía su tío lo equivocado que estaba... Aquella pequeña Estrellita era una gran superviviente, con una fortaleza que superaba todo pronóstico. Sobrevivió a grandes pérdidas y a cambios demoledores, tanto personales como materiales, en la sociedad difícil en que le tocó vivir. Superó la muerte prematura de gran parte de su familia, incluida la de su hermana melliza a los 19 años, como consecuencia de la abrupta ebullición política y militar que sacudió el país en la primera mitad del siglo pasado. Pero ella siempre se mantuvo en pie con paso decidido y pulso firme, el mismo que le permitió agarrarse a la vida en sus precarias condiciones iniciales.

Fue la primera de cuatro generaciones de Estrellas y se apagó una mañana de Marzo hace ya 9 años, pero su brillo sigue alumbrando nuestras noches y su amor aun calienta nuestros corazones y guía nuestros pasos.


Con cariño, a mi abuela.