Este año, 2014, está siendo un año interesante para mi. Nada fácil, la verdad, pero interesante. En Septiembre pasado comencé mi formación en Terapia Gestalt. Además del tiempo que necesita (que, tristemente, ha repercutido en todas las actividades que antes hacía por hobby, entre ellas Estrella Fugaz) lo más interesante, y lo más duro en el momento de ser vivido, es ese "remover todo" desde los cimientos que supone el aprendizaje vivencial, atravesando heridas aparentememte cerradas porque tenemos olvidadas y apartadas, pero que empiezan a doler en cuanto nos acercamos.
En ese estado "removido", junto a la menor disponibilidad de tiempo libre, no he tenido la energía necesaria para Estrella Fugaz, aunque he estado tan entregada a lo que hacía que ni me daba cuenta... ¿Más de siete meses desde la última publicación??? Uff!! ¡qué rápido han pasado!
Ahora miro atrás y veo el paso turbulento y vertiginoso de estos últimos tiempos y me sobrecoge. Cuántos viajes he emprendido casi sin salir de casa, cuántos lugares he visitado casi sin salir de mi interior, cuánto trabajo el deshacer nudos de toda un vida... Miro atrás y veo a mis compañeros de viaje: los que fueron y ya no están, los que acompañaron en determinados momentos y los que están actualmente, todos ellos espejos, y no bastones como antes creía. Cuánto he cambiado en este viaje que continua...
¿Y Estrella Fugaz? ¡Buena pregunta! No puede ser lo que era porque yo ya no soy quien era. Pues justo eso: readaptándonos a cada presente, a la realidad de cada momento...
Hubo un tiempo en que estudié para ser arquitecta. No terminé la carrera porque la vida me llevó por otros caminos; un poco a la fuerza primero y tremendamente convencida y feliz de la oportunidad después. De mi etapa de arquitectura aún me quedan influencias y, ahora que mi camino es la psicología, tiendo a veces a ver a las personas como casas, con su estructura, sus capas funcionales, las superficiales... tanto a nivel físico como emocional. Y, viéndome así, yo me tenía por una casa normal, con algunas fisurillas pero las normales que ocurren por el transcurso del tiempo. ¡No os imaginais mi sorpresa al ir levantando capas estos meses! He ido descubriendo cosas de las que no tenía ni idea, aunque parezca difícil de creer. Por seguir con el símil arquitectónico, donde parecía que habría fisuras profundas no había más que fisuras superficiales y donde aparentemente estaba todo bien me he encontrado con algunos elementos estructurales en un estado delicado. Luego he descubierto que es muy común en nuestra apresurada vida actual: vivimos enajenados de nosotros mismos, consumidos por las prisas, las obligaciones... todo un mundo de estímulos que nos bombardean desde fuera y hacen tanto ruido, que olvidamos conseguir el silencio necesario para escucharnos a nosotros mismos.
Después de este viaje de trabajo hacia mi propio interior que ha sido mi primer año de formación en terapia Gestalt puedo decir contenta que muchas cosas se han puesto en su sitio y que no me asusta que me quede mucho trabajo por delante: es tarea de toda una vida y estoy feliz de asumirla, de vivir mi vida tan plena y conscientemente como merece ser vivida, trabajando siempre para construir (de alguna forma mi primera vocación profesional no iba desencaminada...) ;)
¿Y Estrella Fugaz? Pues iremos viendo... en algún sitio, de alguna forma, encajará: ¡seguro!.
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viernes, 25 de julio de 2014
domingo, 17 de noviembre de 2013
SI (Rudyard Kipling)
Estas
palabras cruzaron conmigo hace muchos, muchos años. Ahora lo han vuelto
a hacer y me he dado cuenta de que entonces no fui capaz de entender
realmente. Ahora sé que todavía hay cosas que no termino de asimilar,
muchas resistencias por trabajar y es necesaria una gran constancia para
poder avanzar... Ahí estamos y es un camino precioso.
Si puedes mantener en su lugar la cabeza cuando a tu alrededor
todos han perdido la suya y te echan la culpa;
si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta sus dudas;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no te domina el odio,
y aún así no pareces demasiado bueno o demasiado sabio.
Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho
tergiversada por malhechores para engañar a los necios,
o ver como se rompe todo lo que has creado en tu vida
y agacharte para reconstruirlo con herramientas maltrechas...
Si puedes amontonar todo lo que has ganado
y arriesgarlo todo a una sola carta; y perderlo
y comenzar de nuevo por el principio
y no decir ni palabra sobre tu pérdida;
y si puedes forzar tu corazón, tus nervios y tus músculos
para seguir adelante mucho después de que hayan perdido su fuerza, y resistir cuando no haya nada en ti
salvo la voluntad que tes dice "¡Resiste!".
Si puedes hablar con la multitud y conservar tu virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni amigos ni enemigos pueden herirte,
si todos cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el inexorable minuto
con sesenta segundos que valieron la pena recorrer...
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.
SI (Rudyard Kipling)
Si puedes mantener en su lugar la cabeza cuando a tu alrededor
todos han perdido la suya y te echan la culpa;
si puedes confiar en ti mismo cuando los demás dudan de ti,
pero al mismo tiempo tienes en cuenta sus dudas;
si puedes esperar y no cansarte de la espera,
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no te domina el odio,
y aún así no pareces demasiado bueno o demasiado sabio.
Si puedes soñar y no dejar que los sueños te dominen;
si puedes pensar y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso
y tratar a estos dos impostores de la misma manera;
si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho
tergiversada por malhechores para engañar a los necios,
o ver como se rompe todo lo que has creado en tu vida
y agacharte para reconstruirlo con herramientas maltrechas...
Si puedes amontonar todo lo que has ganado
y arriesgarlo todo a una sola carta; y perderlo
y comenzar de nuevo por el principio
y no decir ni palabra sobre tu pérdida;
y si puedes forzar tu corazón, tus nervios y tus músculos
para seguir adelante mucho después de que hayan perdido su fuerza, y resistir cuando no haya nada en ti
salvo la voluntad que tes dice "¡Resiste!".
Si puedes hablar con la multitud y conservar tu virtud
o caminar entre Reyes y no cambiar tu manera de ser;
si ni amigos ni enemigos pueden herirte,
si todos cuentan contigo pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el inexorable minuto
con sesenta segundos que valieron la pena recorrer...
Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y lo que es más, serás un hombre, hijo mío.
viernes, 6 de septiembre de 2013
Nerea y Poseidón.
A mi querida amiga Alicia en el día de su boda...
Nerea se acercó a la orilla del mar
atraída por unas olas que parecían susurrarle algo. Quedó allí
largo tiempo mecida por sus recuerdos, saboreando el instante mientras escuchaba las melodías del mar que tan profundamente habían calado siempre en su interior.
Fue entonces cuando Poseidón se
percató de su presencia. Se quedó como absorto observándola con atención y quedó prendado
de su belleza, su fuerza y la bondad en su corazón. Dejándose guiar por su instinto se acercó a
ella y sus miradas se cruzaron en un instante infinito. Ambos
entendieron sin mediar palabra.
El viento les trajo un ramo de violetas
y los dos unieron sus manos al calor de sus corazones. Al instante,
toda la fuerza del océano se abrió ante ellos para siempre.
sábado, 24 de agosto de 2013
Estrella
Hoy hace justo cien años del día en que su madre dio a luz. Tuvo una preciosa niña rubia y redondita, pero la sorpresa para todos vino cuando, detrás de ella, nació su hermana melliza. Era esta también una niñita rubia pero más pequeña y delgadita. Parecía tan agotada que su tío el médico, que fue a verlas esa tarde, la miró y dijo:
- ¡Pobre pequeña! Parece una
estrellita del cielo. Quizá debería llamarse así, Estrella, porque
lo más probable es que, como ellas, brille esta noche y se apague al
llegar el día.
Efectivamente la llamaron Estrella,
pero no sabía su tío lo equivocado que estaba... Aquella pequeña
Estrellita era una gran superviviente, con una fortaleza que superaba
todo pronóstico. Sobrevivió a grandes pérdidas y a cambios
demoledores, tanto personales como materiales, en la sociedad difícil
en que le tocó vivir. Superó la muerte prematura de gran parte de
su familia, incluida la de su hermana melliza a los 19 años, como consecuencia de la abrupta ebullición política y militar que sacudió el país en la primera mitad del siglo pasado. Pero ella siempre se mantuvo en pie con paso decidido y
pulso firme, el mismo que le permitió agarrarse a la vida en sus
precarias condiciones iniciales.
Fue la primera de cuatro generaciones
de Estrellas y se apagó una mañana de Marzo hace ya 9 años,
pero su brillo sigue alumbrando nuestras noches y su amor aun calienta nuestros corazones y guía nuestros pasos.
jueves, 25 de julio de 2013
Estrella de Mar
Gracias, Nerea, por esta estrella de
mar que has puesto a mi lado. Mi estrella siempre fue más de fuego o
de luz. Incluso podría imaginarla de tierra o aire, pero ¿agua?.
Nunca la había visto así y mi mente no deja de indagar...
Estoy segura de que entenderé en su
momento lo que esta estrella tenga que decirme. O quizá el mensaje
no sea para mi, sino para la estrella de cristal que se instaló en
mi vida hace años y que, últimamente, se muestra fría, abstraída
y distante. Ayer comprendí que no está sino congelada por las
lágrimas reprimidas en su corazón.
Estrella de mar: siendo un concepto que
resuena extraño en mi interior no deja de traerme a la mente una
preciosa historia que me llegó hace un tiempo a través de Jorge
Bucay:
“Había una vez un escritor que
tenía una casita en una enorme playa virgen donde pasaba temporadas
escribiendo y buscando inspiración para su libro. Era un hombre
inteligente, culto y con sensibilidad acerca de las cosas importantes
de la vida.
Una mañana mientras paseaba a
orillas del mar vio a lo lejos una figura que se movía de manera
extraña, como si estuviera bailando. Al acercarse vio que era un
muchacho que se dedicaba a coger estrellas de mar de la orilla y
lanzarlas otra vez al mar. El hombre le preguntó al joven qué
estaba haciendo y este le contestó:
- Recojo las estrellas de mar que han quedado varadas y las devuelvo al mar; la marea ha bajado demasiado y muchas morirán.
Dijo entonces el escritor:
El joven miró fijamente al
escritor, cogió una estrella de mar de la arena, la lanzó con
fuerza por encima de las olas y exclamó:
- Para ésta sí tiene sentido.”
Este relato me hizo pensar largo tiempo y supuso una fuente de inspiración y energía para muchos de mis proyectos a partir de
entonces. Quizá tu estrella sólo viene a decirme que espabile del
letargo que ha desviado mi atención de esas estrellas de mar que me
hicieron despertar, ya que de nada sirve estar despierto si dejas que
las dificultades desdibujen el camino.
Muchas gracias por todo, Nerea, pero, en especial, gracias por
salirme al encuentro.
GRACIAS.
(Nota: no he conseguido encontrar el texto original que pasó por mis manos para referenciarlo adecuadamente. Cuando vuelva a encontrarlo, añado las referencias oportunas...)
(Nota: no he conseguido encontrar el texto original que pasó por mis manos para referenciarlo adecuadamente. Cuando vuelva a encontrarlo, añado las referencias oportunas...)
lunes, 29 de abril de 2013
La lluvia esa mañana.
Abrió la puerta y salió a la calle.
No había andado mucho cuando empezó a caer una lluvia suave que
resbalaba por su cara y caía en su pecho como una caricia dirigida
al corazón. No le importó mojarse y siguió caminando con la
sonrisa de quien recibe un abrazo de alguien especial.
El olor a hierba mojada la transportó
a sus días de adolescencia. Recordó la brisa en su cara de sus
largos paseos en bici por caminos sin explorar. Todo era verde y
brillante entonces, cuando cada opción era una posibilidad y cada
reto despertaba su curiosidad y su seguridad en sí misma.
Se sentía reconfortada por la dulzura
de aquellos recuerdos cuando, súbitamente, la imagen de su realidad
actual la golpeó con dureza. ¿Dónde habían quedado su energía y
su pasión por cualquier cosa? ¿Cuándo se entregó al miedo y a la
desconfianza? ¿Por qué decidió rendirse y dejar de soñar?
Se paró y permaneció allí en pie
bajo la lluvia, con la mirada perdida en sus recuerdos, mientras se
redefinía a sí misma e intentaba recuperar su esencia más
profunda, oculta durante demasiado tiempo en la oscuridad de las
limitaciones venidas de la rutina o los prejuicios. Alzó la cabeza y dejó que la lluvia corriera
por su cuerpo, rompiendo barreras que jamás debieron ser, llevándose
nudos que nunca debieron atar.
lunes, 18 de marzo de 2013
Tu luz
¿Qué es la luz sino la energía que impulsa nuestros pasos?
¿Qué es el amanecer sino el punto en
el que empiezan nuestros caminos?
A ti, que alumbraste mis pasos desde el
amanecer de mis días, con cariño, cuando se cumple el primer
centenario de tu nacimiento.
Tu luz me sigue acompañando...
lunes, 29 de octubre de 2012
Soledad
Este es un cuadro de hace unos meses. Pretende ser la expresión de un sentimiento que seguramente muchos hemos tenido en algún momento, pero está especialmente dirigido a aquellas mujeres que son víctimas de una relación destructiva como es la violencia doméstica. El cuadro tiene unas frases al fondo que he reorganizado ahora con un poco de forma y las he puesto abajo.
No debemos quedarnos pasivos ante determinados abusos, ya sean físicos o psicológicos.
No debemos quedarnos pasivos ante determinados abusos, ya sean físicos o psicológicos.
Tiembla el sol, se rasga el viento
al latir de tu corazón roto.
Cuando bebes, bebes sombra.
Cuando amas, muda quedas.
Corazón, alza la vista
y vuelve a latir de nuevo.
Deja tus manos abiertas
a los que siempre sintieron.
domingo, 9 de septiembre de 2012
Adiós
Aquella tarde el sol al ponerse
desteñía el paisaje. Una especie de humo distante ensuciaba el
cielo y desdibujaba formas y colores. Todo tenía un ligero toque
grisáceo que inundaba de melancolía el atardecer. Los árboles al
fondo del camino no tenían la vitalidad habitual y parecían querer
esconderse en las sombras de la tarde. Los girasoles secos se veían
eternamente tristes en un día caluroso, aunque frío al mismo
tiempo.
Ella estaba allí, sentada sobre
aquella piedra enorme al lado de los olivos. Su pelo se iluminaba
vagamente con los rayos dorados de un sol empalidecido. Tenía la
vista perdida en el horizonte mientras sus pensamientos hacían
confidencias a los viejos árboles del camino y se dejaban
reconfortar por ellos.
Entonces apareció él como salido de
ninguna parte. Venía solo, sin más carga que sus decisiones ni más
alegrías que las que dejó atrás. Sus ojos se buscaron y sus
miradas se entrelazaron con tal fuerza que parecían querer soldarse
el uno al otro, fundirse juntos. Un finísimo cordón tejido con
hilos de angustia se debió colar por algún resquicio de su cuerpo,
pues le apretaba el pecho y casi no la dejaba respirar. El corazón
le latía con fuerza, luchando por no ahogarse en el remolino que
habían provocado sus sentimientos y que tiraba con fuerza hacia un
fondo incierto y oscuro.
Él bajó la vista y ella intentó
decir algo, pero las palabras se le quedaron pegadas en la garganta,
negándose a salir. Después de un triste forcejeo con sus propias
palabras, también ella bajó la vista y dos tímidas lágrimas
rodaron por sus mejillas. Entonces él extendió su mano y ella,
temblorosa y sin acertar en sus movimientos, intentó extender la
suya para tocarla aunque sus dedos apenas llegaron a rozarse.
Hubo unos minutos de intenso silencio.
Parecía que el río había detenido su agitada carrera y los
pájaros de la tarde habían silenciado su jolgorioso parloteo
afectados por la tensión de aquel instante. Sin mediar palabra, él
se giró y anduvo por el camino hasta perderse en el horizonte.
Ella sabía que jamás se volverían a
ver.
lunes, 6 de agosto de 2012
Ondas en el agua
Me quedé observando las ondas
propagarse por el agua. Fluían en armonía, con la determinación de
llegar lejos sin miedo a desvanecerse en el camino. Cuando
encontraban un obstáculo continuaban en otra dirección sin parecer
importarle, sin pararse a quejas o desconsuelos, sino adaptando su
camino a la realidad que encontraban en cada momento y avanzando sin
mirar atrás.
Vi como se alejaban y me pregunté
hasta dónde llegarían, si buscaban algo y si conseguirían
encontrarlo. Ninguna de ellas parecía tener alguna de las
preocupaciones que a mí me asaltaban y, posiblemente, ese era el
motivo de su tranquilidad y del fluir de sus movimientos. En la calma
o en las interferencias, todas seguían adelante sin ningún temor, quizá porque aquellas que quedaron paralizadas por la
preocupación no llegaron siquiera a comenzar su camino.
viernes, 27 de julio de 2012
Granos de arena
Mientras avanzaba, Estrella Fugaz miró
a su alrededor y mucho de lo que veía estaba al revés. Un profundo
sentimiento de desesperanza la invadió al darse cuenta de que ella
no podía con todo y por unos instantes se sintió perdida.
Pero entonces miró a lo lejos y vio que había miles de estrellas y,
de repente, entendió que no es un grano el que hace una hermosa
playa de arena sino la unión de muchos de ellos. Posiblemente, lo
poco que pudiera aportar sería sólo un grano de arena, pero no por
ello menos importante, y sonrió.
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