lunes, 29 de abril de 2013

La lluvia esa mañana.

Mujer bajo la lluvia. Dibujo. (S. Alonso)


Abrió la puerta y salió a la calle. No había andado mucho cuando empezó a caer una lluvia suave que resbalaba por su cara y caía en su pecho como una caricia dirigida al corazón. No le importó mojarse y siguió caminando con la sonrisa de quien recibe un abrazo de alguien especial.

El olor a hierba mojada la transportó a sus días de adolescencia. Recordó la brisa en su cara de sus largos paseos en bici por caminos sin explorar. Todo era verde y brillante entonces, cuando cada opción era una posibilidad y cada reto despertaba su curiosidad y su seguridad en sí misma.

Se sentía reconfortada por la dulzura de aquellos recuerdos cuando, súbitamente, la imagen de su realidad actual la golpeó con dureza. ¿Dónde habían quedado su energía y su pasión por cualquier cosa? ¿Cuándo se entregó al miedo y a la desconfianza? ¿Por qué decidió rendirse y dejar de soñar?

Se paró y permaneció allí en pie bajo la lluvia, con la mirada perdida en sus recuerdos, mientras se redefinía a sí misma e intentaba recuperar su esencia más profunda, oculta durante demasiado tiempo en la oscuridad de las limitaciones venidas de la rutina o los prejuicios. Alzó la cabeza y dejó que la lluvia corriera por su cuerpo, rompiendo barreras que jamás debieron ser, llevándose nudos que nunca debieron atar.


viernes, 26 de abril de 2013

Pensar con el corazón, sentir con la cabeza.

Intentar aislar lo que creemos y lo que sentimos es absurdo. Creencias y sentimientos se influyen mutuamente para conformar lo que somos. Ayer en clase el profesor dijo una frase que llamó mi atención:

"Pensar con el corazón y sentir con la cabeza hace que poco a poco encontremos la armonía".


Me encanta la Psicología Social!!!