Siete tigres, cuatro osos,
doce lobos y una garza
enfrascados se encontraban
en durísima batalla.
Pasó un tiempo, pasó otro
y las luchas continuaron
aun cuando ya nadie recordaba
siquiera por qué empezaron.
¿Puede la mente ser tan necia
de no saber ni a dónde va,
y tan necio el corazón
por seguirla sin pensar?
Espero que así sea. Ya sabes que cuentas conmigo siempre. A ver si consigo sacar algo de luz que pueda servir de algún modo.
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